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El arte de la sensatez: pensar mejor también implica aprender a abandonar nuestras propias ideas

by Elizabeth Salazar

En tiempos dominados por certezas rápidas, consignas motivacionales y opiniones convertidas en identidad, el filósofo chileno José Pedro Cornejo publica El arte de la sensatez, un libro donde propone algo mucho menos cómodo: dudar de uno mismo, desconfiar de los éxitos vacíos, dejar de confundir lo que sentimos con lo que somos y aprender incluso de quienes piensan distinto.

¿Y si para crecer hubiera que abandonar algunas de las ideas que más defendemos? ¿Si fracasar pudiera ser, en determinadas circunstancias, la decisión correcta? ¿Si nuestros sentimientos no definieran quiénes somos? ¿O si excluir a quienes piensan distinto, lejos de hacernos más fuertes, revelara cierta ingenuidad?

Estas son algunas de las provocaciones que atraviesan El arte de la sensatez, el nuevo libro del filósofo y divulgador José Pedro Cornejo, que Plaza & Janés publica este mes. A través de 38 máximas y una reflexión final, el autor convierte más de dos mil quinientos años de pensamiento filosófico en una brújula práctica para desenvolverse en un mundo complejo, cambiante y saturado de ruido.

Pero, a diferencia de buena parte del discurso contemporáneo sobre el bienestar y el desarrollo personal, Cornejo no promete respuestas fáciles. Por el contrario, una de las principales apuestas del libro consiste en desafiar algunos de los consejos que hemos aprendido a aceptar casi automáticamente: confiar siempre en nuestras emociones, defender nuestras ideas hasta el final o perseguir el éxito como un bien en sí mismo. Para el autor, la sensatez puede resultar profundamente contraintuitiva precisamente porque obliga a abandonar las soluciones complacientes y los eslóganes vacíos.

No eres tus ideas

Una de las máximas más provocadoras del libro es No te identifiques con tus ideas. En una época en que las opiniones tienden a convertirse en señales de identidad, Cornejo propone hacer exactamente lo contrario: tomar distancia de nuestras propias convicciones.

La razón es sencilla, pero incómoda: “Aprender exige abandonar creencias. Si crees que eres tus ideas, jamás podrás cambiarlas ni seguir creciendo”. La sensatez, desde esta perspectiva, no consiste en defender hasta el final aquello que alguna vez pensamos, sino en conservar la libertad de corregirnos. Cambiar de opinión frente a mejores argumentos no sería una muestra de debilidad o incoherencia, sino una condición del aprendizaje.

A veces, fracasar es lo sensato

El libro también pone en cuestión otra de las grandes obsesiones contemporáneas: el éxito. En el capítulo Fracasa cuando la misión sea superflua, Cornejo plantea una inversión deliberada de la lógica habitual: no todo objetivo merece ser alcanzado y no toda derrota constituye un fracaso verdadero.

“Fracasa en la búsqueda de un éxito vacío; triunfa en la búsqueda de una vida con sentido”, propone. La pregunta deja entonces de ser simplemente cómo conseguir aquello que queremos y pasa a ser otra, posiblemente más difícil: ¿vale la pena quererlo? La sensatez también consiste en saber abandonar metas que han perdido su sentido, incluso cuando hacerlo contradice la cultura de la perseverancia a cualquier precio.

us sentimientos tampoco son tu identidad

Cornejo cuestiona además la idea de que basta con mirar hacia nuestro interior para descubrir quiénes somos. En la máxima No te identifiques con tus sentimientos, sostiene: “Tus sentimientos no son originales: son patrimonio de la humanidad. Lo que revela quién eres no es lo que sientes, sino lo que haces con lo que sientes”.

El desplazamiento es significativo. Sentir miedo, rabia, tristeza o deseo no determina por sí solo nuestra identidad. Lo decisivo es cómo respondemos ante esas emociones y qué hacemos con ellas.

Vivir peligrosamente, pero según una regla

Otra de las máximas recupera la invitación a vivir peligrosamente, aunque introduce una condición decisiva: hacerlo según una regla. El riesgo que interesa al autor no es la temeridad, sino el que implica conquistar cierta autonomía frente a las expectativas ajenas.

“¿Qué es más arriesgado: perderte a ti mismo para ser aceptado por todos o atreverte a ser autónomo aunque incomodes al resto?”, pregunta Cornejo. Así, la prudencia deja de confundirse con una vida sin riesgos. En ocasiones, lo verdaderamente insensato puede ser sacrificar la propia autonomía para evitar cualquier conflicto.

Una filosofía para volver a pensar por nosotros mismos

El arte de la sensatez no se presenta como un libro de autoayuda ni como una colección de frases filosóficas para repetir, sino como un entrenamiento del criterio. No enseña a calcular cada movimiento ni ofrece certezas universales, propone aprender a reconocer qué exige cada situación, habitar la incertidumbre y desarrollar esa intuición práctica que permite distinguir cuándo avanzar y cuándo detenerse, cuándo hablar y cuándo callar.

En un presente que premia la respuesta inmediata, la opinión tajante y las recetas simples, Cornejo reivindica algo aparentemente más modesto y, a la vez, mucho más exigente: aprender a ser sensatos.

El arte de la sensatez reúne esa doble vocación — el rigor académico y el deseo de hacer de la filosofía una herramienta para la vida cotidiana— en un libro pensado para quienes buscan orientarse con mayor claridad en un mundo cada vez más complejo.

Ficha técnica:
Título: El arte de la sensatez
Autor: José Pedro Cornejo
Sello: Plaza y Janés
Págs.: 244
P.V.P.: $20.000

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