La próxima temporada estará definida por cortes con más movimiento, colores de bajo mantenimiento y estilos que priorizan la naturalidad. Así lo confirmó Pichara, quienes llevan más de 60 años detectando tendencias en nuestro país.
Santiago de Chile, 25 de agosto de 2026 – El Día Nacional del Peluquero, que se celebra cada 25 de agosto, reconoce el trabajo de los profesionales que acompañan a las personas en uno de los cambios más visibles y personales: La transformación de su imagen. Estos verdaderos especialistas se han convertido en referentes, capaces de interpretar tendencias, adaptar estilos y asesorar a quienes buscan expresar su identidad más real.
Y si hay una época del año ligada a la renovación, esa es la primavera. Con la llegada de septiembre, los salones comienzan a recibir a quienes quieren probar un nuevo color o atreverse con un estilo diferente. En ese proceso, la asesoría profesional se vuelve clave para identificar qué tendencias pueden adaptarse mejor a cada persona. Con 60 años de trayectoria en la industria de la belleza, Pichara decidió destacar a los peluqueros, que han desempeñado en la evolución del sector y reconocer su aporte al desarrollo de tendencias que, año tras año, marcan la forma en que las personas se relacionan con su imagen.
“El trabajo de un peluquero o estilista va mucho más allá de un corte o un cambio de color. Implica escuchar, orientar y entender qué quiere transmitir cada persona, a través de su imagen. Esa capacidad de acompañar y asesorar es lo que hace tan especial esta profesión”, explicó Víctor Lagos, técnico internacional y director creativo de Pichara. “Cada corte tiene una historia detrás. Muchas veces, las personas llegan a la peluquería, porque quieren comenzar una nueva etapa, recuperar la confianza o simplemente sentirse mejor consigo mismas. Ser parte de esos procesos es una de las mayores satisfacciones de esta profesión”, agregó.
Las tendencias que marcarán la primavera 2026
1. Movimiento, capas y menos estructuras rígidas: Los cortes demasiado rectos y definidos comenzarán a dar paso a estilos con mayor movimiento. La apuesta estará en las capas suaves y ligeras, que aportan frescura y permiten crear peinados más dinámicos, respetando la caída natural del cabello.
Además de renovar el look, sin necesariamente sacrificar el largo, este tipo de corte puede adaptarse a distintas texturas. La clave estará en definir dónde comienzan las capas y cuánto volumen se busca generar, considerando si se trata de un cabello liso, ondulado o con rulos.
2. Colores que imitan el efecto natural del sol: Los tonos planos y los cambios demasiado extremos perderán protagonismo frente a colores más luminosos y fáciles de mantener. Los castaños multidimensionales, rubios cálidos y reflejos sutiles buscarán recrear el efecto del cabello iluminado naturalmente por el sol, aportando profundidad sin generar contrastes demasiado marcados.
La tendencia también apunta hacia coloraciones que permitan espaciar las visitas al salón, con transiciones más suaves y raíces menos marcadas a medida que crece el cabello.
3. Chasquillas más libres y versátiles: La chasquilla seguirá marcando tendencia, pero evolucionará hacia versiones más largas, abiertas y desfiladas. Su versatilidad la convertirá en una alternativa para quienes quieren renovar su imagen sin recurrir a un cambio drástico.
Antes de cortarla, los especialistas recomiendan considerar aspectos como la forma del rostro, la textura del cabello y el tiempo que cada persona está dispuesta a dedicar al peinado. Una misma referencia puede necesitar pequeños ajustes para conseguir un resultado que funcione también en el día a día.
4. La textura natural toma protagonismo: Las ondas, los rulos y la textura propia del cabello ocuparán un lugar central durante la temporada. En lugar de transformar completamente su forma, la tendencia estará en potenciar sus características naturales mediante cortes y técnicas que acompañen su movimiento.