Desde la exposición al sol hasta el uso frecuente de planchas, dietas restrictivas y peinados demasiado tirantes, distintos factores cotidianos pueden afectar la fibra capilar o favorecer una mayor caída. Especialistas de Hair Recovery explican qué ocurre con el cabello durante esta época del año y cuáles son las señales que requieren atención.
Con la llegada de la primavera aumentan las temperaturas, las horas de luz y la exposición al sol. Al mismo tiempo, muchas personas modifican sus rutinas: pasan más tiempo al aire libre, utilizan con mayor frecuencia herramientas de calor o recurren a cambios de look para la nueva temporada. Todos estos factores pueden tener algún impacto en la salud del cabello, aunque de maneras diferentes.
“El sol por sí solo no es la causa de la calvicie, pero una exposición prolongada a radiación ultravioleta puede afectar tanto la fibra capilar como el cuero cabelludo. Esto es especialmente relevante en personas que ya tienen menor densidad de pelo, porque existe menos protección natural frente al sol”, explica el Dr. Christian Cartagena, médico especialista de Hair Recovery.
La radiación UV puede producir sequedad, pérdida de elasticidad y debilitamiento de la fibra capilar, haciendo que el pelo se vuelva más frágil y susceptible al quiebre. Además, las zonas con menor densidad, como entradas o coronilla, quedan más expuestas y requieren especial atención. Por eso, durante los meses de mayor exposición solar, el especialista recomienda evitar exposiciones prolongadas, utilizar sombreros o protección física cuando sea posible y prestar atención a cambios persistentes en la cantidad o densidad del cabello.
Pero el sol no es el único factor al que conviene prestar atención. Algunas prácticas habituales de cuidado y belleza también pueden deteriorar la fibra capilar o relacionarse con determinados tipos de caída.
“Hay que distinguir entre aquello que daña la fibra del pelo y aquello que puede afectar directamente su crecimiento o favorecer una caída. No todo pelo que se quiebra se está cayendo desde el folículo, y entender esa diferencia es fundamental para determinar qué está ocurriendo”, explica el Dr. Pablo Sfeir, especialista de Hair Recovery.
Entre los hábitos que pueden afectar la salud del cabello se encuentran:
● Abusar de planchas y secadores: la exposición reiterada a altas temperaturas puede deteriorar la cutícula y el córtex, dejando el pelo más seco, frágil y propenso al quiebre.
● Decoloraciones y procesos químicos frecuentes:modifican la estructura de la fibra capilar y pueden producir un daño considerable cuando se realizan de manera reiterada.
● Usar peinados demasiado tirantes: colas, trenzas o extensiones que mantienen una tensión constante pueden generar alopecia por tracción y, si se prolongan en el tiempo, comprometer el folículo.
● Realizar dietas muy restrictivas o bajar de peso rápidamente: una ingesta insuficiente de proteínas y determinados nutrientes puede favorecer una caída difusa conocida como efluvio telógeno.
● Vivir períodos prolongados de estrés: el estrés intenso también puede actuar como desencadenante de caída, que muchas veces se manifiesta varios meses después del episodio que la provocó.
¿Y qué pasa con la caída de pelo en primavera?
El cambio de estación también suele generar dudas cuando aparecen más cabellos en la ducha, la almohada o el cepillo. Sin embargo, una mayor cantidad de pelo que se desprende no necesariamente significa que exista alopecia.
“Es normal perder cabello diariamente como parte de su ciclo natural. Lo importante es prestar atención cuando la caída aumenta considerablemente, se mantiene durante varias semanas o comienza a observarse una disminución evidente de la densidad”, señala Cartagena.
Por eso, más que fijarse únicamente en la cantidad de cabellos que quedan en el cepillo o la ducha, es importante observar la evolución de la densidad y la aparición de otros cambios en el cuero cabelludo.
“Muchas veces normalizamos la caída o intentamos solucionar cambiando el shampoo. Pero si existe un problema detrás, lo importante es identificar primero la causa y recién ahí determinar qué tratamiento corresponde”, concluye el doctor Sfeir.
Ante una caída que persiste durante varios meses, aparece en zonas específicas, se acompaña de irritación o descamación del cuero cabelludo, o existe una disminución progresiva de la densidad, los especialistas recomiendan consultar para determinar su causa antes de iniciar tratamientos por cuenta propia.