Preservar la autonomía a lo largo de la vida requiere diferentes estímulos. Conoce qué se recomienda incluir en el entrenamiento para mantener el cuerpo fuerte y funcional.
Mantenerse físicamente activo es una de las principales estrategias en la edad adulta mayor para preservar la autonomía funcional, prevenir la dependencia y mejorar de manera integral el llegar a la vejez con salud e independencia, ya que el cuerpo atraviesa diversos cambios a lo largo de la vida.
“Existe una tendencia a la reducción de la masa y la fuerza muscular, además de cambios en el equilibrio, la movilidad y la capacidad cardiorrespiratoria. Por eso, un programa de ejercicios diversificado ayuda a minimizar estas pérdidas y, principalmente, a preservar capacidades necesarias para las actividades cotidianas, como caminar, subir escaleras, cargar las compras, levantarse de una silla o recuperar el equilibrio ante un tropiezo”, explica Carlos Ulloa, médico del deporte y miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife.
Por lo tanto, lo ideal es que la actividad física sea multicomponente, adaptada y progresiva, priorizando la seguridad y combinando ejercicios o modalidades que trabajen diferentes capacidades físicas.
Conoce cuáles modalidades de actividad física suelen recomendarse:
1. Ejercicios aeróbicos: tienen como fin mejorar la capacidad cardíaca, pulmonar y la circulación
Caminar, andar en bicicleta, nadar o bailar son ejemplos de actividades que aumentan la frecuencia cardíaca y respiratoria y hacen que el corazón, los pulmones y el sistema circulatorio sean más eficientes para suministrar oxígeno a los músculos.
Este tipo de ejercicio ayuda a prevenir y controlar factores asociados a las enfermedades cardiovasculares y metabólicas. Además, una buena condición física permite realizar tareas cotidianas, como caminar, hacer compras o subir escaleras, con menos cansancio.
Buenas opciones: caminata a paso rápido, bicicleta, natación, gimnasia acuática, baile, bicicleta estática, escaladora y elíptica.
La recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es acumular entre 150 y 300 minutos de actividad aeróbica moderada por semana o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, y también se pueden combinar ambas intensidades.
2. Fortalecimiento muscular: para mantener la independencia
El envejecimiento está asociado con la pérdida progresiva de masa muscular y disminución de la fuerza (sarcopenia), y con el deterioro de las articulaciones, lo que puede comprometer tareas sencillas y la autonomía.“Los ejercicios de fuerza no sirven únicamente para aumentar la masa muscular o mejorar la apariencia. Ayudan a preservar la capacidad de levantarse de la cama o de una silla, subir