Conoce lo que dice la ciencia sobre este fenómeno y descubre estrategias para evitar aumentar de peso durante la temporada
Santiago, 30 de junio de 2026.- Con la llegada de las temperaturas más bajas, muchas personas notan cambios en su apetito. El deseo de consumir alimentos más calóricos, porciones más abundantes y comidas calientes suele aumentar.
Según la médica endocrinóloga Cecilia Solís-Rosas García -miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife-factores biológicos, hormonales y conductuales ayudan a explicar por qué el hambre puede incrementarse durante el invierno.
“En ambientes fríos, el cuerpo necesita gastar energía para mantener su temperatura. Aunque este aumento en el gasto energético no suele ser muy significativo en la mayoría de las personas, puede contribuir a una mayor sensación de hambre y a la búsqueda de alimentos con más calorías, como pastas, dulces, chocolates y preparaciones con mayor contenido de grasa”, explica.
La ciencia sugiere que esta percepción no es solo una impresión. Una revisión científica publicada en la revista Frontiers in Nutrition observó que, en diversos países, la ingesta energética tiende a ser mayor durante el invierno y menor en verano. Según los autores, las temperaturas más bajas, la menor exposición a la luz solar, los cambios en hormonas relacionadas con el apetito, las variaciones en el estado de ánimo y ciertos hábitos sociales característicos de la temporada pueden ayudar a explicar este comportamiento.
“Además de los cambios fisiológicos, solemos pasar más tiempo en espacios cerrados y buscar comidas que proporcionen confort y bienestar. Esto puede favorecer el consumo de alimentos ricos en carbohidratos y grasas”, afirma la doctora Solís-Rosas García.
Por eso, el desafío no consiste en ignorar el hambre, sino en hacer elecciones que promuevan la saciedad y ayuden a mantener el equilibrio alimentario durante toda la temporada. Según la nutricionista Clara Lucía Valderrama, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife, pequeños ajustes en la alimentación pueden ayudar a mantener el cuerpo cálido sin favorecer el aumento de peso. “Además, es muy importante practicar la alimentación consciente, ya que permite prestar atención a las verdaderas señales de hambre y saciedad, evitando consumir calorías que el cuerpo no necesita”, refuerza la nutricionista.
Algunas estrategias para atravesar los meses más fríos sin descuidar la salud y el bienestar:
• Prioriza comidas equilibradas, con un buen aporte de proteínas y fibra, ya que ayudan a promover una mayor sensación de saciedad a lo largo del día.
• Incluye caldos y sopas a base de verduras y combínalos con una proteína magra (como pollo o carne magra de res).
• Agrega canela al café, la leche, los cereales integrales o las frutas. Además de aportar una sensación reconfortante y un aroma característico del invierno, esta especia ayuda a potenciar la percepción del sabor sin necesidad de añadir azúcar.
• Prefiere preparaciones al horno o a la plancha en lugar de frituras.
• Toma una taza de té caliente por la mañana. Esto ayuda a calentar el cuerpo y puede brindar más energía para salir de casa y realizar actividad física.
• Prueba consumir un batido de proteína con leche caliente como colación, bocadillo o snack nutritivo. Además de aportar una sensación de confort en los días fríos, esta estrategia puede funcionar como una alternativa para ayudar a controlar el deseo de consumir dulces entre comidas.