Nueva pirámide alimentaria: Estados Unidos reformula sus directrices con foco en las proteínas

La propuesta también reduce los carbohidratos refinados y revisa el papel de las grasas en la alimentación diaria.

Estados Unidos anunció recientemente una reformulación profunda de sus directrices alimentarias para el período 2025–2030. El nuevo enfoque incluye retomar el concepto de la pirámide alimentaria, con una estructura y una filosofía diferentes a las que orientaron la nutrición en las últimas décadas.

El modelo presentado es una pirámide invertida, en la que los alimentos ubicados en la parte superior —la zona más ancha del triángulo— se consumen en mayor cantidad, mientras que los de la base pasan a ser limitados. Se trata de una inversión del modelo clásico de 1992, que colocaba a los granos y carbohidratos como base de la alimentación diaria, y que ahora da mayor prioridad a la ingesta de proteínas.

Las nuevas directrices pasan a mencionar rangos más elevados de consumo proteico, entre 1,2 y 1,6 g de proteína por kilo de peso corporal al día, valorando fuentes animales como carnes, huevos, aves, pescados y proteínas lácteas, además de opciones vegetales, incluidas las legumbres, como la soya. “Se trata de un reconocimiento oficial del papel central de la proteína en el mantenimiento de la masa muscular, la salud metabólica y el envejecimiento saludable”, destaca el médico nutriólogo Nataniel Viuniski, miembro del Consejo Consultor de Nutrición de Herbalife.

En cambio, los carbohidratos refinados y los almidones, que antes ocupaban la base de la alimentación, pasan a tener un espacio reducido.

Otro punto relevante es el fin de la llamada “guerra contra las grasas”. Los lácteos enteros y las grasas naturales —como el aceite de oliva y la palta— dejan de ser vistos como villanos. Las grasas saturadas, que durante décadas fueron tratadas de forma simplista como perjudiciales, comienzan a evaluarse dentro del contexto del alimento y del patrón alimentario en su conjunto, siempre que se respeten los límites recomendados, que siguen en torno al 10 % de la ingesta calórica total.

El azúcar añadido pasa a estar fuertemente restringido, especialmente en niños pequeños, con límites también muy reducidos para adultos. Las dietas de menor carga glucémica se mencionan como una estrategia válida para personas con obesidad, diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas.

Aunque sea objeto de debate, según Viuniski, muchos de los cambios en las nuevas directrices tienen sentido, ya que se basan en evidencias. “La literatura científica actual

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