- A través del “Shinrin-yoku”, este santuario natural de Santo Domingo invita a despertar los sentidos, combatir el estrés y reconectar con la naturaleza nativa en un ecosistema único de especies nativas centenarias.
Con el fin de las vacaciones y la vuelta a la rutina, Parque Tricao se convierte en un escenario ideal para la desconexión y respiro de la cotidianidad.
En el marco del Día Internacional de los Bosques, celebrado cada 21 de marzo para concientizar sobre la protección de nuestros ecosistemas forestales y su biodiversidad, Parque Tricao con sus hectáreas de bosque nativo y senderos contemplativos, se convierte en el escenario perfecto para experimentar el “Shinrin-yoku” o más conocido como “Baño de Bosque”, una práctica japonesa que propone una inmersión profunda en la naturaleza para restaurar el equilibrio físico y mental.
A diferencia de una caminata de paseo, esta técnica consiste en un recorrido pausado por el bosque, priorizando la contemplación y la activación de los cinco sentidos. Para realizarla, lo primero es buscar un lugar tranquilo y desprenderse de elementos que puedan significar distracciones. Una vez inmerso, comienza la experiencia.
“Parque Tricao ofrece condiciones privilegiadas para esta práctica, gracias al impresionante bosque esclerófilo, caracterizado por la presencia de molles, peumos y boldos, todas especies propias de la zona centro sur y que poseen una gran variedad de aromas y texturas. A esto se suma la diversidad de ecosistemas que tenemos: bosque nativo, humedal, jardín Giverny y playa, todos habitados por una rica variedad de fauna y flora nativa. Esta combinación permite una inmersión completa que estimula los sentidos y promueve el bienestar a través del contacto directo con la naturaleza”, afirma el coordinador de servicios de Fundación Parque Tricao, Robinson Vega.
Efecto sanador
Numerosos estudios han demostrado que el “Baño de Bosques” es una buena opción para aquellas personas que presentan altos niveles de estrés o que incluso tienden a tener inclinaciones de tipo depresivas.
Por medio del recorrido, los niveles de cortisol disminuyen, además de tener un efecto cognitivo enriquecedor para quienes lo hacen.
“Hay estudios que muestran que la meditación frecuente, lo que podría incluir esta técnica también, produce cambios estructurales en el cerebro a largo plazo, neurotransmisores y número de receptores lo que hace que mejore la capacidad de autorregularnos, mejorando la tolerancia al estrés, disminuye la ansiedad llevando a que pensemos y nos concentremos mejor”, Comenta la psiquiatra de Clínica INDISA, Nathali Ángel Pereira.
Guía rápida para practicar de manera autónoma esta terapia
Esta actividad se puede realizar perfectamente por sí mismo, sin necesidad de asistencia. Para ponerla en práctica en el parque, se recomienda encontrar un lugar tranquilo en el bosque, desconectarse de elementos que pueden ser distractivos como celulares o audífonos, concentrarse en la respiración unos diez minutos para luego empezar el recorrido. La psiquiatra de Clínica INDISA, recomienda activar los sentidos de la siguiente forma:
- Vista: observar de cerca las plantas y árboles, ver colores y texturas de manera más consciente y precisa.
- Audición: detenerse en silencio para escuchar sonidos como el del crujido de las hojas, el viento que azota a los árboles y el cantar de las aves.
- Olfato: acercarse a la vegetación, oler flores, frutos de árboles y revolver hojas para que estas desprendan aromas distintos.
- Tacto: tocar plantas, hojas y cortezas de árboles, sentir las distintas texturas, tocar la tierra, hace que se realcen las sensaciones.
- Gusto: degustar alguna infusión al comienzo o finalizado el recorrido.