Especialistas advierten que la edad, el estilo de vida, los objetivos y las necesidades individuales hacen que tanto el entrenamiento como la alimentación deban ser personalizados para obtener resultados sostenibles
Las redes sociales están repletas de rutinas de entrenamiento, desafíos fitness y dietas que prometen resultados rápidos. Sin embargo, replicar el plan de un influencer, un amigo o alguien del gimnasio no siempre es la mejor decisión. Lo que funciona para una persona puede ser insuficiente, excesivo o simplemente inadecuado para otra.
La edad, el sexo, el nivel de actividad física, el historial deportivo, los objetivos personales y el estilo de vida son factores que determinan qué tipo de entrenamiento y alimentación necesita cada individuo. Por ello, cada vez más especialistas coinciden en que la personalización es uno de los pilares para mejorar el rendimiento, prevenir lesiones y desarrollar hábitos que realmente puedan mantenerse en el tiempo.
“Muchas personas comienzan a entrenar siguiendo rutinas que encuentran en redes sociales o que les recomienda alguien cercano, e incluso replican la alimentación de otras personas, sin considerar que cada cuerpo responde de manera distinta. Tanto el entrenamiento como la alimentación deben adaptarse a las necesidades, capacidades y objetivos individuales”, explica Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo.
El riesgo de copiar rutinas y dietas
Las rutinas genéricas y las dietas de moda suelen pasar por alto aspectos tan importantes como la composición corporal, el estado de salud, la experiencia previa, la movilidad o las demandas del día a día. Como consecuencia, muchas personas no obtienen los resultados esperados, abandonan el proceso por frustración o incluso aumentan el riesgo de lesiones y fatiga.
La evidencia también apunta hacia la personalización. El estudio europeo Food4Me, realizado en siete países, encontró que las personas que recibieron recomendaciones nutricionales adaptadas a sus características lograron mejores cambios en su alimentación que quienes recibieron consejos generales, reforzando la importancia de alejarse de las fórmulas únicas.
“Una alimentación adecuada potencia los beneficios del ejercicio y favorece una mejor recuperación. Cuando el plan nutricional no responde a las necesidades de la persona, es más difícil alcanzar los objetivos y sostener los cambios en el tiempo. Entrenamiento y alimentación deben entenderse como parte de una misma estrategia de bienestar”, agrega la especialista.
El valor de un plan personalizado
Contar con el acompañamiento de profesionales permite establecer objetivos realistas, evaluar el punto de partida y construir un plan que evolucione junto con la persona. Más que buscar resultados rápidos, el objetivo es desarrollar hábitos que sean compatibles con el estilo de vida y que puedan mantenerse a largo plazo.
“Entrenar no debería ser una experiencia basada en la comparación con otros, ni tampoco la alimentación debería construirse siguiendo tendencias o dietas de moda. Cuando ambos aspectos se personalizan, las personas logran mejores resultados, disfrutan más el proceso y construyen hábitos que realmente pueden sostener en el tiempo”, concluye Fúlvia G. Hazarabedian, nutricionista de Bio Ritmo.
En línea con esta visión, Bio Ritmo promueve un enfoque integral del bienestar, combinando entrenamiento personalizado y asesoría profesional para que cada persona pueda avanzar de acuerdo con sus propios objetivos, necesidades y estilo de vida.